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La voz a tí debida, Pedro Salinas.

LA VOZ A TI DEBIDA, PEDRO SALINAS

"Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, me esta viviendo."
Hay buenos versos aquí, pero no es mucho más allá, no mucho más allá de lo más que se suele ir allá.
El vanguardismo de la Generación del 27 puede ser la mayor herramienta de esta obra. Es lo que consigue hacerla avanzar un poco sobre la línea de la poesía amorosa romántica (de la R mayúscula), pero estas dos funciones literarias no dejan de compartir buena parte de su dominio. 
De hecho, el esqueleto, los ligamentos y parte del tejido adiposo de esta obra son profundamente propios del Romanticismo, pudiéndose pensar que perpetúa la línea que define el amor "de toda la vida". 
El jugadón de esta composición es sin duda que, aun empezando y acabando con visiones románticas derruidas (devoción casi mística, penuria extrema...), el desarrollo del amor está enfocado de forma genuinamente (y, por entonces, original) nueva. No es sólo la…
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18/8/1936

Respiráis jabón. Me miráis. Os reís. Mancháis de blanco la camisa azul (y rosa, y roja, y amarilla, y naranja; nunca negra).
Me apuntáis al corazón, sin saberlo, aunque si lo supierais lo seguiríais haciendo. Aunque si lo siguierais haciendo no lo sabríais. Vuestras armas de luz. Vuestros cañones de papel reciclado. Vuestras palabras rebuscadas. Mis ojos tristes y los vuestros de metal. Apuntáis. Respiráis biodiesel. 
Cuanto más se aleja el sol menos me ayuda. Cuanto más se ausenta, cuantos más adioses dice con esos últimos rayos de esperanza que rebotan en los cristales que me deslumbran ciego y horrendo. Cuanto más comprendo que la noche no lo es, que la luna luna es un holograma, que la fragua y el rey de los negros están en un baile perpetuo; cuanto más os veo, más me duele que me matéis.
¿Os quemaría la lluvia, si cayera de repente? Vuestras risas de piano sin medias notas grabarían con ceros y unos, vuestra sangre, mi nombre en las luces sin calor, en las fiestas sin dolor. ¿Y …

Respiración celular.

Ando perdido. Bien perdido, bien para otro. Camino, camino, camino, cuento, cuento y cuento hasta hartarme honestamente de la cuatriplicación de mi hartazgo. Oigo, observo, opongo opinión obcecada, onírico: yo nunca opino. Mas mis pies siguen caminando, reposan en los fuertes hilos de las botas, claquean gigantes sobre el límpido suelo repleto de recién muerta lluvia; escucho los gritos de un florista demacrado que me atrae hacia su tienda polvorienta, tras el arco del triunfo que la deja a sus espaldas (o caras). Y antes de cruzarlo, sé que no volveré a salir, que de haber andado hacia otro lado, todavía podría ser yo. Es al cruzarlo cuando caigo en la cuenta de que, aunque demacrada por entre la luz del arco, hay toda una ciudad en acción, en quema, en huida y resistencia, en desesperación y lucha. Y él está tan, tan lejos... Se adormece en su sillón, en un gran mostrador que ocupa casi la mitad de la regia, vetusta floristería. A un kilómetro de mis pies cansados, a un sol de mi v…

Ĉiuj senutilaj nuboj.

Beleco savos nin.

Para identificar tu lengua materna tienes que tener valor. Valor porque para despertarla debes poner tu vida al límite. Habrá angloparlantes que nunca descubrirán que su lengua materna es el silencio escocés porque estarán demasiado ocupados comprando en el Mark & Spencer; habrá francophones que solo sabrán que verdaderamente hablan besos en sus últimos diez segundos.
Lo que debes hacer para descubrirla es ponerte a la orilla del río Estigia. Chapotear un poco, que se te despierte la conciencia; en esas zonas, más bien el alma. Apúntate con una pistola, estudia o trabaja, sé cristiano en los próximos veinte años; haz, a fin de cuentas, que el corazón quiera salírsete de la boca para intentar proteger tu vida (es tu problema si la situación en la que te pones le permite a tu corazón hacer algo o no).
Y en esos momentos, mejor, en los directamente posteriores, trata de recordar. No imágenes, porque saldrán todas las de tu vida y más, sacarás por tu boca fractales pictóricos de la m…

Esto es nada.

Acabó a partir del primer pensamiento, del primer impulso eléctrico a través de otra sinapsis, en una dirección desconocida.
El primero en pararse a reflexionar en un semáforo condenó a su ciudad a diez años de soledad, a un millón de noches de desasosiego en el silencio de los sumideros vacíos y de las luces apagadas.
Cuando todos se dieron cuenta de que ya no se hablaría jamás, las palabras se extinguieron como lo hicieron los bebés suicidas de cráneos absurdos y cerebros-computadoras.
Reinó la nada sin ser madre de algo. Dios gastó el último segundo de sus seis. Comenzó la lluvia perpetua que convirtió la ciudad en una vista otoñal de grises, con los altos edificios como los nuevos ancianos estériles, manos atrás para aceptar el último bombeo de sangre ya ennegrecida.
No salvaron la belleza. No se salvaron tampoco a ellos mismos. Cae la cruz del tejado; el viento, los nuevos vikingos que humillan al estúpido que sigue queriendo a su madre. Levantada del barro no es más que hundida en é…

Hablar el silencio por miedo a la palabra.

Hablar es tener demasiada consideración con los demás. 
Por la boca mueren el pez y Oscar Wilde.

F. Pessoa, fragmento 470, Autobiografía sin autoconocimientos, Libro del desasosiego.

Espero que le guste el título al único lector, el fantasma de mi abuelo muerto (chiste quemado, si jugaran los partidos del Football Manager en vez de simularlos). Es una cita que escribí yo, no sé cuando pero hace poco, aunque si ya es pasado no estoy muy seguro de ser el mismo que la escribió. Hace casi un mes que no escribo aquí. He escrito allí, acá, allá, o  allicallá, pero no aquí (acá es en Sudamérica, aquí es esto). 
La verdad es que la concisión es lo primero. Vengo a pedir que os calléis todos. Escuchad, si queréis, si no queréis no. Escuchad, mirad, juzgad con ojitos de gato-almendra, pero no deis el siguiente paso: decir una gilipollez para que el interlocutor se calle (porque evidentemente el interlocutor siempre dice gilipolleces, pero cuando lo callas, el gilipollas eres tú). 
Pesad en una b…